viernes, 4 de enero de 2019

ROMA

FICHA TÉCNICA


Título Original: Roma
Año: 2018
País: México
Duración: 135 min.
Director: Alfonso Cuarón
Guión: Alfonso Cuarón


SINOPSIS

Cleo (Yalitza Aparicio) es la joven sirvienta de una familia que vive en la Colonia Roma, barrio de clase media-alta de Ciudad de México. En esta carta de amor a las mujeres que lo criaron, Cuarón se inspira en su propia infancia para pintar un retrato realista y emotivo de los conflictos domésticos y las jerarquías sociales durante la agitación política de la década de los 70. (FILMAFFINITY)


CUANDO ALFONSO ENCONTRÓ A CUARÓN 

Roma es una de esas películas de las que más vale que veas antes de que corra la voz o te llenas de prejuicios. Hacía mucho tiempo que ningún film ponía de acuerdo a crítica y público y parece que el mexicano lo ha conseguido. En todas las webs que he visto, los admiradores ganan por aplastante mayoría a los detractores. Los mexicanos la defienden con vehemencia, los recién llegados al mundo cinéfilo contemplan con asombro el blanco y negro en pleno S.XXI y los muy trillados en esto del séptimo arte agradecen una película alejada de historias personales huecas, catástrofes naturales, explosiones y efectos especiales. Tras intentar alcanzar el reconocimiento creando una magnífica distopía en Children of Men y viajar al espacio inexplotado en la majestuosa Gravity, Alfonso Cuarón ha tenido que tirar de recuerdos y volver a casa para conseguir la admiración de sus admirados. Resulta curioso que lo haya conseguido haciendo lo opuesto de lo que le ha convertido en un director de cierto peso a nivel mundial. Alejado de grandes escenarios, alejado de historias enrevesadas y alejado de personajes que se erigen héroes. El blanco y negro no es casual, sabe evocar con temple el tiempo pasado, y no sería de extrañar que sus propios recuerdos los guarde en tonos grisáceos. 


El mexicano hace alarde de su experiencia como director de fotografía, sin embargo, y contrariamente a lo que opina la mayoría de los denfesores del film, en varias ocasiones ese alarde hace que perdamos el interés en la historia principal. Durante el primer tercio de la película parece más interesado en mostrarnos técnicas apabullantes que en centrarnos en el meollo de la película, tal vez sea porque la historia es sencilla y no nos costará meternos en ella, tal vez sea porque lo consideró necesario, pero bajo mi punto de vista, hay escenas alargadas en exceso, hermosas y agradables de ver, pero excesivas para la primera parte del film, que es donde queremos captar la atención. La estética del formato panorámico (2.35:1) combinado con el blanco y negro hace que disfrutemos los planos alargados, los contrastes, reflejos y tomas imposibles, pero pasados unos minutos, tengo la sensación de contemplar a un niño que acaba de aprender a hacer volteretas y se empeña de repetir una y otra vez la misma pirueta. Pero no todo son excesos en Roma, uno de los puntos fuertes es su cásting... Si echamos un vistazo a la ficha en imdb descubriremos con asombro que Cleo, la protagonista indiscutible, ni siquiera había actuado antes, Roma es su primera película. No es de extrañar que arriesgue con esta baza, en muchas ocasiones ha habido directores que se han valido de personas corrientes, o actores sin apenas experiencia, para dar verosimilitud a sus personajes principales (Viridiana, Paraíso: Fe, El evangelio según San Mateo...). En esta ocasión, como en aquéllas, el riesgo merece la pena, el resultado es fantástico. Difícilmente veremos a Yalitza, siempre será Cleo.

LA TRIPLE NACIONALIDAD DE LOS MEXICANOS


El acierto indiscutible de Cuarón es la habilidad que tiene para mostrar la diferencia entre clases sociales de los propios mexicanos. En primer lugar y como prueba inequívoca: El idioma.
Cleo y su compañera de trabajo al servicio de los patrones se comunican entre ellas en mixteco, el idioma propio de una minoría indígena de Oaxaca, mientras que el resto de familia se comunica con ellas y entre sí en español. El idioma ubica a todos los personajes de la película en tres estratos sociales diferentes, el más bajo, como comentaba antes, lo representa Cleo, seguido de la familia a la que sirve, que hablan en español entre ellos, y el más alto, viene representado por el inglés, hablado por la familia adinerada a la que visitan en Navidad.
Otro aspecto que marca la diferencia entre clases es la ubicación en los escenarios, valga como ejemplo una secuencia donde la familia está viendo un programa de televisión sentada en el sofá, Cleo es desterrada a una humilde almohada a su lado, en el suelo... También la luz y el orden de los objetos marca las diferencias, mientras que cuando muestra a las clases altas lo hace con luz suave y objetos en orden, cuando se trata de clases más bajas los hace con excesivo contraste, llegando a molestar el blanco resplandeciente con el negro absoluto, con numerosos obejos colocados de manera desordenada. En otras ocasiones lo hace filmando en planos inferiores, bajando escaleras o en espacios separados de las altas esferas, siempre por debajo de las clases adineradas.

 
Me llamó mucho la  atención la habilidad del mexicano para asociar la música en directo a las clases más bajas (tocada por improvisados grupos u orquestas) y los pulcros sonidos de tocadiscos que escuchan los más pudientes durante las fiestas y momentos de relajación. 


MUCHO HUMO Y POCAS NUECES

El director no da tregua en su crítica a todas las clases que quieren hacerse un  hueco en los estratos superiores. Una ácida reprimenda a diversos personajes encarnados por varios protagonistas que anhelan escalar en el escalafón social. El principal exponente es el padre de familia, tiene un coche excesivamente grande para su garaje y ha de maniobrar una y otra vez para que entre sin dañarlo. No oculta que se trata de un modelo americano, en clara referencia a lo que le gustaría ser. Resulta cómico verlo llegar a casa después de un día de trabajo en el hospital, es médico, y también se enorgullece en mostrarlo, ni siquiera se quita la bata blanca para conducir hasta su casa. Le gusta mostrar su poderío económico a través del coche y su profesión a través de la bata.


Las clases bajas tampoco se salvan de la crítica, en este caso a través de Fermín, el novio de Cleo. Durante una escena hace alarde de haber prosperado, de haber dejado atrás una infancia de necesidades, y sin embargo, minutos antes aprovechaba un descuido de ésta para sorber el último trago de una coca-cola sin ser visto, dejando al impostor al descubierto con todas sus miserias al aire. Sin duda, son los dos más claros ejemplos de lo que detesta Cuarón, los farsantes. Al farsante mexicano que quiere ser americano lo identificaremos por el cigarrillo, hay que ver la barbaridad de fumadores que salen a lo largo del metraje. Ambientada en los años 70, el tabaco era un símbolo de distinción, una fea costumbre importada de USA que fue adquiriendo todo aquél que deseaba tener un toque de estilo y de clase, fumar estaba de moda, y todos aquellos que querían estar a la última lo hacían. Cuarón lo deja bien claro en una rabiosa crítica que roza la parodia.


¡QUE VIVA MÉXICO, CABRONES!

Dejando atrás todas la crítica social y el análisis del momento histórico que nos muestra Cuarón, Roma nos muestra una historia sencilla, un historia conmovedora en el que una joven sirvienta se convierte en un miembro más de la familia. No entraré en detalles del argumento, merece la pena descubrirlo. Sin embargo, y esto es innegable, deja también claro que, pese a ser objeto de crítica, Cuarón ama a México, lo trata con dulzura, con naturalidad, hace desfilar frente al portal de la casa a todo el catálogo disponible de mexicanos. Lo hace con cariño y respeto, sin juzgar, documentando su presencia en la sociedad. Un México ruidoso, muy ruidoso, un ruido que apenas deja oír las voces y que en ocasiones quiere parecerse demasiado a alguien que no es. Un país que es capaz de albergar historias maravillosas pese a verse envuelto en ruido y humo. Con gente extraordinaria y con seres despreciables, pero todos ellos forman parte de un mismo todo: México.


Roma es una película de mujeres: mujeres fuertes, aguerridas, que saben sobreponerse a los infortunios y afrontan el futuro con valentía. Que saben llorar y saben pelear, y sobre todo, de mujeres independientes, quiere dejar claro ese mensaje: Una mujer no depende de un hombre para vivir con dignidad.



CURIOSIDADES, GUIÑOS Y DEMÁS TONTERÍAS

Que Cuarón es un cinéfilo empedernido no debe sorprender a nadie a estas alturas de la corrida, lo deja claro desde el principio de la película, con la secuencia de los títulos de crédito con el agua simulando las olas del mar. Secuencia, que al final, se convertirá en el clímax dramático de la película. Esas olas de los títulos nos muestran un avión reflejado en el agua, aventurándonos el final de la película, un avión real. Esa manera de cerrar el círculo, me resultó muy del cine de Bergman (que varias de sus películas acaban de igual manera, que empiezan) No es el único guiño del film, la naturalidad de mostrar su realidad, recuerda a otros directores que ya lo hicieron en su día, como hizo Satjayit Ray en la India, Buñuel en España o Manoel de Oliveira en su magnífica "Aniki Bóbó" con Portugal. Como comentaba al principio de la reseña, Roma va camino de convertirse en clásico moderno, personalmente no la considero ninguna obra maestra. El mexicano peca de excesivo en determinados momentos cruciales y empaña una historia magnífica que por sí sola, y sin tanto artificio de cámara, daría un buen resultado.

viernes, 9 de septiembre de 2016

PARAÍSO: FE

FICHA TÉCNICA

Título original: Paradies: Glaube (Paradise: Faith)
Año: 2012
Duración: 113 min.
País: Austria
Director: Ulrich Seidl
Guión: Ulrich Seidl, Veronika Franz
Fotografía: Wolfgang Thaler, Edward Lachman
Reparto: Maria Hofstatter, Nabil Saleh, Natalya Baranova
 
 
SINOPSIS

Segunda parte de la trilogía de Seidl sobre el "Amor", la "Fe" y la "Esperanza". Si "Liebe" se centraba en el sexo, en este caso el relato se centra en la religión y cuenta la historia de Annamaria, una técnico de hospital muy devota que se hace misionera. (FILMAFFINITY)
 
 
LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE ULRICH

1.- Cuenta una historia.
2.- Si no sabes escribir, pide ayuda.
3.- Que esa historia despierte interés.
4.- Si eres Austríaco, demuéstralo.
5.- Contrata una protagonista sin fisuras.
6.- Instala esa protagonista en un entorno real.
7.- Contrata un tirado que pretenda ser actor.
8.- Despelleja al sistema si no te gusta.
9.- Sacas los colores a tus compatriotas.
10.- Enseña algunas tetas.


LAS APARIENCIAS (A VECES) ENGAÑAN

La vida, como el cine, está llena de tópicos y parece que a esta trilogía le siguen un buen puñado de ellos, y a esta segunda entrega más aún. Después de la más que aceptable "Paraíso: Amor" había ganas de ver lo que el austríaco Ulrich Seidl iba a hacer con la fe. Aquello de segundas partes nunca fueron buenas no va con él. El nexo de unión entre ambas películas pasa prácticamente desapercibido, Anna Maria (la protagonista de la película) es hermana de Teresa (protagonista de Paraíso: Amor) y es quien se quedaba al cuidado de su sobrina durante el viaje vacacional a Kenia. No hay más unión, ni falta que hace. No se trata de una historia con continuidad, sino de 3 historias diferentes e independientes, cada una de ellas nos muestra las vacaciones solitarias de 3 mujeres de una misma familia que sirven al director, guionista y productor austríaco para reflexionar y hacer reflexionar sobre aspectos tan importantes de la vida como la fe, en este caso.



Las intenciones del director son las que no engañan en ningún momento, al ver el cartel y leer el título de la película ya nos pone sobre aviso. Una sátira tomada muy en serio sobre la fe humana, una mujer con la falda levantada frente a un crucifijo, tal vez sea escandaloso, pero no puede ser más efectivo a la hora de ahuyentar a quien se critica en el film. Quien comparta todo o parte de las vivencias de Anna Maria le resultará difícil ver completa la película. Lo que sí engaña es la sinopsis en la archiconocida web Filmaffinity, una vez más, doy por sentado que quien la redactó no ha visto la película, y si la ha visto, no debería dedicarse a esto del cine.


DESMONTANDO LOS MANDAMIENTOS DE ULRICH


La película es bien sencilla en su contenido y en sus formas. Transcurre en una sola línea argumental, como no podía ser de otra manera, con muy pocos personajes, el director no enjuicia, simplemente muestra, y allá cada cual con sus conclusiones. El estilo de Seidl es el mismo que en toda su filmografía y que no puede negar que es europeo, planos simétricos, largos, austeros... Y en muchas ocasiones, a espaldas de los protagonistas, desde "Elephant" de Gus Van Sant, que se no había visto tanto cogote. No llega a resultar molesto, puesto que en esta ocasión es necesario para mostrarnos cómo es la vida de los protagonistas, y más concretamente la de Anna Maria.






 
 
 
 
 
 

Como guionista tampoco trata de apabullar, y encuentra en la sencillez su mayor aliado, nos muestra una sola estancia donde entra el protagonista de la escena, dice lo que tiene que decir y se marcha dejándola vacía. Todo este repertorio no es fortuito ni falta de ganas, simplemente es un recurso muy hábil para mostrarnos la vida de los protagonistas como si de una ventana abierta se tratara, por la cual el espectador puede asomarse sin ser visto y contemplar  la realidad, una realidad veraz, sin juicios de valor, eso lo deja a cargo de los ojos que miran.





También siendo fiel a su estilo, no puede faltar la ironía en todo aquello que hace, desde los carteles a los títulos, pasando por situar a sus protagonistas en situaciones embarazodas con el fin de ridiculizarlos, y es que su forma de mirar el mundo puede llegar a resultar incómoda. Tanto es así, que muestra a su país, Austria, como un lugar que pese a que pueda parecer un paraíso, es en realidad una ratonera para algunos de sus habitantes, muestra de manera muy convincente los contrastes del 'Primer Mundo' y las miserias de los países 'civilizados' pese a las comodidades, los sueños alcanzados de unos pocos y la corrección de sus maneras.





ANNA MARIA, LA CACHONDA


Protagonista indiscutible del film interpretada magistralmente por Maria Hofstatter, actriz fetiche del director, es una mujer rozando la madurez que trabaja en un hospital, forma parte del departamento de radiología, vive sola (al menos desde hace algún tiempo) y es una ferviente religiosa. La primera escena de la película ya nos indica el camino que va a seguir el argumento. Vemos a Anna Maria flagelándose frente a Cristo crucificado mienstras reza con verdadera devoción.



 
 
 
 
 
 
 
 
 
Es la figura incomprendida por la que decido incluirla en el blog. Durante los primeros minutos de metraje, el director nos muestra su día a día, no escatima minutos interminables con ausencia total de diálogo, es simplemente ella en su entorno. Nos muestra una casa austera, repleta de símbolos religiosos, ordenada, recta, limpia ... Como Dios manda ... Respecto al hospital donde trabaja, parece un reflejo de su personalidad y de su casa, y como no, de su país. Estancias asépticas, austeras, entre los compañeros se dedican las palabras justas y a los pacientes que atiende no les dedica más de las palabras necesarias.
 
 
Echo de menos algún tipo de decoración en las paredes típica de los ambulatorios españoles, como el póster de la enfermera que manda silencio o el cartel "Espere a ser llamado". En fin, esa maquinaria impoluta sin una sola marca de uso, todos los papeles ordenados, los pacientes  acatando las órdenes del personal sanitario sin pronunciar palabra y las batas de color blanco nuclear. Las cosas funcionan bien en ese hospital, esa perfección deslumbrante y prolongada en el tiempo es la que saca de quicio a los mortales y la que camufla la letrina de un Estado.
 

Hábilmente y en apenas 15 minutos nos transmite mucha información, en primer lugar, Anna Maria no es de clase baja, lleva una vida más o menos cómoda y en ningún momento puede pensarse que se aferra a la religión con la esperanza de alcanzar una vida mejor. En segundo lugar, Anna Maria tiene estudios superiores, vemos como maneja con destreza aparatos de electromedicina, por lo tanto también queda descartada la posibilidad de una falta de formación  o información. Con ello no quiero sugerir que todas las personas religiosas lo sean porque carecen de estudios o porque viven en la miseria, pero el sectarismo y radicalismo de su fe hace pensar que ese tipo de personas serían su presa más sencilla. La razón la conoceremos un poco más adelante, o mejor dicho, la deduciremos. Sin embargo el objetivo es claro, lograr que Austria vuelva a ser católica con la ayuda de la "Legión del corazón de Jesús" que no es otra cosa que un puñado de gente tan peculiar como Anna Maria.



La inclusión de este grupo reducido de personas, apenas tiene peso en el argumento de la película, sin embargo resulta vital para que el director plasme una de las grandes prerrogativas de la religión en general, la necesidad de expandirse, de crecer, de transmitir las creencias propias a otras personas que no las conocen, no las comparten o directamente las ignoran. La humanidad ha escrito su historia con sangre bajo esa prerrogativa, basta con recordar las Revoluciones Islámicas o las Cruzadas Cristianas. No obstante, lo realmente llamativo de la personalidad de la protagonista viene dado por la dualidad en sus sentimientos, provocada tal vez por una gran confusión que no logra resolver, o bien, porque va un paso más allá en sus creencias. La vemos en innumerables ocasiones rezar, mirar fijamente a estampitas y crucifijos, pero también vemos conductas menos comunes. La vemos flagelándose, recordemos que es la imagen con la que comienza la película, además de provocándose castigo físico continuado, supuestamente para alejar malos pensamientos y depurar sus pecados. Se ciñe un cinturón de espinas que rodea su cintura mientras realiza las tareas propias del hogar. Hasta aquí podíamos pensar que no es más que una exaltada que lleva un paso más allá su creencias, pero lo realmente alarmante sucede durante una noche... Anna Maria está acostada en la cama y mira embelesada la imagen de Jesús en la cruz, y tan embelesada está que termina por descolgar la figura, acariciarla y masturbarse con ella. Este hecho va en contra de todo cuanto predica, de todo cuanto anhela y desde luego hace dudar si el amor por Jesús es más terrenal que divino. Por lo que tampoco cabría descartar si el castigo físico es provocado por alguna tendencia sadomasoquista en lugar de técnica de depuración del alma.














NABIL, EL TIRADO

Marido de Anna Maria e interpretado por Nabil Saleh, es un musulmán postrado en una silla de ruedas que un buen día reaparece en la casa familiar. Llama la atención que el personaje se llame igual que el intérprete, y al entrar en su ficha de imdb descubrimos que es la primera y única aparición en la gran pantalla. Con esto se simplifican las cosas, ¿Para qué darle otro nombre? Mejor no confundirlo porque por la manera de actuar que tiene, es más que probable que el hombre sea tal y como se muestra en la película. Se interpreta a sí mismo.


Su aparición desmonta la ordenada vida de Anna Maria y también nos sirve para despejar numerosas dudas sobre la vida pasada de la protagonista. Es un hombre maleducado y machista, sin embargo, se muestra más cercano a la vida real y a la sociedad que la propia Anna Maria, no concibe cómo puede relacionarse con la "Legión" y trata de hacerle ver que no es saludable. Por contra, pese a que en los primeros momentos de reencuentro parece dispuesto a complacer a su mujer para lograr retomar la relación, cada intento de acercamiento es repelido y ello va haciendo que la complacencia inicial se convierta poco a poco en exigencias hacia Anna Maria. En definitiva, su entrada en escena es una mecha que se va consumiendo poco a poco hasta llegar el estallido final.














Por la casa adaptada a su discapacidad podemos deducir que cuando se marchó (o lo echaron) ya había sido víctima del accidente de tráfico que lo dejó lisiado. Y tal vez, dicho accidente sea la razón por la que Anna Maria se entrega a los brazos del extremismo católico. No parece lógico pensar que siempre ha sido así. Una cristiana tan ferviente nunca se habría casado con un musulmán y mucho menos habría dejado que su mantrimonio terminase. Parece ser que la religión es el clavo ardiendo al que se aferra la protagonista, su manera de comenzar una vida y hacer borrón y cuenta nueva. Pese a todo, Anna Maria se apiada de su marido regresado, y aunque le mande a dormir al sofá y establezca unas reglas para la convivencia, le ayuda a moverse por la casa, cocina para él y le aconseja que abandone ciertos vicios. 




EL CORÁN VS. LA BIBLIA


Como dirían muchas personas casadas: Comienza la convivencia y con ella los problemas. Y en esta ocasión se cumple a rajatabla. Transcurridos los primeros momentos dubitativos por ambas partes a la hora de iniciar la convivencia, donde Anna Maria trata de ser complaciente en la medida de lo posible con su marido, y éste suelta su discurso sobre las buenas intenciones que ahora trae consigo, comienza una batalla campal donde los peores parados son ellos, y con ellos sus símbolos religiosos. No vemos discusiones airadas en un principio, tan solo pequeños gestos.

 













Nabil descubre con sorpresa que en la habitación del matrimonio, ahora ocupada solamente por su mujer, un cuadro que representa la peregrinación a La Meca ha sido ocultada bajo una tela. Se afana a descubrirla de nuevo. Pese a no ser un musulmán practicante, recordemos que el accidente de tráfico que sufrió fue a consecuencia del alcohol (prohibido por el Islam), el gesto de ver la imagen tapada parece enfadarle bastante, y decide cobrarse venganza. 












 
En la mesilla de noche de Anna Maria luce una estampita de Jesús, que es sustituída rápidamente por Nabil por una foto de su boda, hecho significativo es que el director escoja este tipo de imágenes, deja en cuestión si se trata de un duelo de fe entre religiones o si se trata simplemente de un ataque de celos, en el fondo y si dejamos a un lado la religión, sustituye un hombre por otro. No conforme con eso, se dedica a derribar todas las cruces que su mujer tiene colgadas en las paredes de la casa, que no son pocas. Por su parte, Anna Maria, escandalizada por todo lo acontecido aprovecha los momento que su marido duerme para rociarlo con agua bendita, una manera de expulsar al demonio hombre y al demonio Islam de su casa.











 
Y como no podía ser de otra manera, la situación termina enquistándose y dejando escapar la bestia que Nabil lleva dentro, es un polvorín a punto de estallar. Comienza por exigir que su mujer le pida permiso para que alguien la visite en su casa, trata de ordenarle que salga lo menos posible de casa, y también atender determinados instintos. Conductas que llevan a la pareja un paso más allá de una mera discusión marital.





LA LETRINA DEL ESTADO

Brillante la manera del director de mostrarnos la radiografía de su país, pone como excusa las visitas misioneras de Anna Maria a casas austríacas con la finalidad de convertirlos al catolicismo. Así pues, nuestra protagonista dedica su mes de vacaciones a ir puerta a puerta con una virgen a cuestas y tratar de rebatir los argumentos con los que se encuentra. Las casas visitadas no pueden ser más representativas de los estratos sociales del 'Primer Mundo'. La primera visita la conduce a una casa de inmigrantes que viven con lo justo y que se dedican a trabajar de sol a sol para poder pagar las facturas y ahorrar algo de dinero.  En su segunda visita, se encuentra a un matrimonio de mediana edad a los que parece que no les van nada mal las cosas, se aprecia una casa donde existe un poder adquisitivo importante. En esta ocasión, la conversación va encaminada a la necesidad de erradicar la lujuria, mientras que el matrimonio (casados en segundas nupcias y con hijos de anteriores matrimonios) defiende la postura del sexo: Sí y con control de natalidad.















La tercera y cuarta visita de Anna Maria, parecen sacadas de una película de Buñuel, nos muestra a la misionera pasando serios apuros, en primer lugar con un hombre de avanzada edad soltero, que hasta la muerte de su madre vivía con ella, y que parece sufrir síndrome de diógenes. Y no solo eso, parece capaz de asumir cualquier verdad que le vuente la misionera solo con la intención de complacerla y obtener ciertos favores.



Aunque donde más apurada vemos a nuestra protagonista es en la visita a una mujer de origen eslavo, que todo parece indicar que se dedica a la prostitución y que no pasa por su mejor momento. La vemos completamente borracha, burlándose de Anna Maria, criticando la forma de vida austríaca, y también nostálgica por momentos. No obstante, lo más destacable de esta visita es el intento reiterado de abusar sexualmente de Anna Maria, e incluso se permite la licencia de decirle que si quisiera, podría sacar cuanto necesite de los hombres.













No desvelaré todo el contenido de las conversaciones porque son para escucharlas en primera persona, hay algunas diganas de atención. Como retrato final de la sociedad austríaca, al bueno de Ulrich no se le ocurre otra cosa que meter a su protagonista en plena escena orgiástica tras un duro día de misiones ... Resulta del todo cómico ver como un grupo de personas mantiene sexo en un parque público, mientras que Anna Maria se dedica a apretar su rosario sin desviar la vista hacia otro lado, eso sí, una vez llega  a casa se baña y se frota a conciencia por si algo le hubieran contagiado. En fin, una película digna de ser vista con todos los sentidos, plagada de realismo, de ironía y como no, pena.




CURIOSIDADES Y DEMÁS TONTERÍAS

Comentaba al principio de la entrada, que tanto plano por detrás y tanto cogote me había recordado a Elephant de Gus Van Sant, pero ésta no ha sido la única referencia con la que me he topado viendo la película. Por el realismo que destila, dados los largos planos, la austeridad de la casa, los silencios prolongados, y por el protagonismo absoluto de una mujer, no puedo evitar recordar una gran (y larga) película: Jeanne Dielman, 23, quai du Commerce, 1080 Bruxelles Donde una mujer joven y viuda vive con su hijo y se dedica a la prostitución.
Aunque el personaje que más me vino a la cabeza tras ver este Paraiso:Fe, fue el del leproso de Viridiana. No porque guarde ninguna similitud en el argumento, sino porque Buñuel se enfrentó a productores por contrarar un auténtico indigente para el papel, y es que el caso de Nabil, me parece que no debe ir demasiado desencaminado.
En definitiva, una película no apta para todos los estómagos, mucha gente se aburrirá, otros criticarán la poca vergüenza por permitir este tipo de blasfemias y luego estamos los raros, a los que nos gustará.










lunes, 22 de junio de 2015

MAGICAL GIRL


FICHA TÉCNICA



Título original: Magical Girl
Año: 2014
Duración: 127 min.
País: España
Director:  Carlos Vermut
Guión: Carlos Vermut
Fotografía: Santiago Racaj
Reparto: José SacristánLuis BermejoBárbara LennieLucía PollánJavier Botet


SINOPSIS

Luis (Luis Bermejo), profesor de literatura en paro, trata de hacer realidad el último deseo de su hija Alicia (Lucía Pollán), una niña de 12 años enferma de cáncer terminal: tener el vestido oficial de la serie japonesa de dibujos animados "Mágical Girl Yukiko". El elevado precio del vestido llevará a Luis a intentar encontrar el dinero de forma desesperada cuando conoce a Bárbara (Bárbara Lennie), una atractiva joven casada que sufre trastornos mentales, a su vez relacionada con Damián (José Sacristán), un profesor retirado con un tormentoso pasado. Los tres quedarán atrapados en una oscura red de chantajes, en la que instinto y razón entran en conflicto. (FILMAFFINITY)



HISTORIAS CORRIENTES


Director novel, cartel pastelero con corazón incluido, frase lapidaria: "Ten cuidado con lo que deseas", sinopsis en diversas web de cine hablando de chantajes, amor, redes ... y con niña enferma al frente. Todo parece indicar que nos aventuramos hacia una película con más tripas y artificio que sinceridad,  y que apunta directamente hacia nuestro pútrido corazoncito con la única intención de arrancar alguna lagrimilla y sentir pena por la niña y su padre, pena que normalmente desaparece cuando pides una caña al salir del cine.
Afortunadamente no es así. El cartel nos despeja dudas sobre quién va a ser el verdadero protagonista de la historia, los principales personajes que forman el todo en piezas irregulares de diferentes tamaños (quiero pensar que dependiendo del peso que cargan les corresponde un pedazo mayor del total). Y todos unidos por una sencilla pieza de puzzle, que evoca unas vidas cruzadas que terminan por encajar (o no) unas con otras.


La película arranca con la profunda y acojonante voz de José Sacristán ofreciéndonos su particular tesis sobre las verdades absolutas, lo que dice no tiene demasiada importancia, es simplemente el sermón de un profesor hacia sus alumnos, dura apenas unos minutos que daremos por olvidados más adelante. Parece la típica escena de notita entre adolescentes idiotizados burlándose del profesor, no obstante y como comentaré más adelante, el director nos vuelve a tender una trampa y caemos de lleno en ella. Llama la atención el plano utilizado, un plano cenital que muestra la mesa en la que todos los elementos están perfectamente alineados, la mesa es lo más parecido a un desfile militar  norcoreano en cuanto a rectitud y orden. La tapa del libro muestra el curso,  nos sugiere hábilmente la edad de la chica. 




PAPÁ, QUIERO UN CIGARRO Y UN GIN TONIC

Pasada la primera escena de introducción comienza la verdadera película, el detonador de toda la acción, el pretexto no puede pasar más desapercibido, es tierno en sus formas, sincero, y más que justificable para cualquier padre que quiera a sus hijos. Un verdadero ejercicio de maestría de Carlos Vermut y su malvado plan que nos hace ver lógicos la mayoría de acontecimientos posteriores. 


Luis, un hombre alrededor de los 50, profesor de literatura en paro, de aspecto afable, atraviesa un momento difícil por diversos motivos. Vemos como vende sus libros a peso para sacar algunos euros. Vive solo con su hija, de la que trata de hacerse cargo de la mejor manera posible. No sabemos por qué no tiene pareja, tampoco tiene demasiada importancia. Simplemente damos por hecho que es viudo porque ante el problema de salud de la niña, una madre convencional (no diré normal) estaría a su lado al margen de la relación que tuviera con el padre, ante una enfermedad terminal, las prioridades cambian.


Alicia, una niña de 12 años, hija de Luis. Es el motor de arranque del film, sin ella no habría película tal y como se presenta, su enfermedad y sus deseos son lo que motiva a Luis a actuar como actúa. Es la primera aparición en pantalla de Lucía Pollán, y aunque fundamental, no es demasiado extensa. Es una niña completamente normal, con los gustos propios de una niña de esa edad y que siente que se le escapa la vida, quiere hacer muchas cosas antes que termine su tiempo, tanto es así que no titubea en pedir a su padre que le deje probar un gin tonic y fumar un cigarrillo. Una petición que constata la buena relación que mantiene con su padre, puesto que en caso contrario le hubiera sido más fácil conseguir tales "frivolidades" al margen de su casa. No obstante, lo que mueve su día a día es el manga japonés, ella y sus amigas se llaman entre sí con motes nipones. No habla de su enfermedad, de hecho, salvo una visita al hospital y algún comentario de Luis, la leucemia pasaría de largo... Tanto es así, que la conversación de Luis con la doctora no la oímos, ni una sola nota musical que acompañe la demoledora noticia del empeoramiento de su salud. Tampoco Luis inclina la cabeza al recibir la noticia como cabría esperar, simplemente silencio, otro tanto del director. Deja pensar al espectador, no lo toma por tonto, sabe que el aspecto, el buen hacer de Lucía Pollán, su delgadez, su pelo corto y su palidez hará el resto.


Puede ser que el director haya querido homenajear al gran Ingmar Bergman, o simplemente sea un recurso propio de quien no subestima su público, pero esa conversación que no oímos, me recordó a una escena de "Gritos y Susurros" donde Liv Ullman y Harriet Andersson discuten pero no podemos oírlas, tan solo deja rodar la música y el buen hacer de las actrices nos da a entender qué está pasando.
Tras recibir la noticia, parece que Luis no va a escatimar esfuerzos en hacer que su hija se vaya con un buen sabor de boca de este mundo, no pregunta por qué quiere fumar un cigarrillo, ni le advierte sobre lo perjudicial que es el tabaco, ya no importa eso, simplemente se lo da ante la petición de la niña y le indica la manera de fumarlo.
Curioseando en las cosas de Alicia, encuentra su "Libro de los deseos", una libreta donde la niña escribe lo que más desea, y esa es la chispa que termina de encender a Luis, que se muestra más decidido que nunca a cualquier cosa.


Tres deseos, una niña de 12 años que tan solo desea tres cosas: 
- Convertirse en quien quiera
- El vestido de Magical Girl
- Cumplir 13 años
Dato a tener en cuenta es el orden de dichos deseos, supongo que guarda la bomba para el último, para generar sensación de impotencia, pero llama la atención que el vestido esté colocado por delante del cumpleaños. Eso o que haya olvidado mi mentalidad adolescente y realmente sacrifique cualquier cosa en favor del vestido. No obstante, y ante la escasa longitud de la lista y la imposibilidad de hacer absolutamente nada ante 2 de los deseos, los esfuerzos de Luis se concentrarán en el vestido. 
El vestido, padre en apuros, situaciones adversas, no puedo evitar que me venga  a la cabeza otra magnífica película, "Lloviendo Piedras" de Ken Loach, con quien además, comparte el espíritu crítico con la sociedad. En este primer tramo de la película, el director es cuando se muestra más realista y crítico con la situación de España. No le tiembla el pulso para utilizar la palabra "recortes" cuando Luis hace referencia a la causa de su despido. De hecho, Luis podría haberse dedicado a cualquier cosa, pero el bueno de Carlos Vermut a lo mejor quiso sentirse un tanto reivindicativo.
Tras informarse del elevado coste del vestido (solo hay uno, por eso es tan caro) Luis acude a amigos (una, en concreto) e incluso pretende que le concedan un crédito por teléfono estando en el paro, pecado mortal para banqueros y demás usureros, alegando que: "En el anuncio dicen que no se necesita aval"


Agotadas las vías lógicas sin éxito alguno, comienza la cruzada de Luis. El azar entra en juego.



LA ENIGMÁTICA BÁRBARA

Tercera pieza del puzzle, no por ello menos importante. Otro acierto del director y del director de casting. Bárbara no podía ser otra, una belleza enigmática, un tipo de mujer que cuanto más la miras más atractiva te resulta. Un nudo corredizo que si lo ignoras no ejerce fuerza, pero si vas tirando de él, te atrapa. Es la incomprendida de la película, un mar de interrogantes y contradicciones.


La presentación de Bárbara es toda una declaración de intenciones, nos advierte desde el principio de como es su personalidad. Una escena repleta de mensajes subliminales que seguramente pasarían desapercibidos si el espectador no está familiarizado con el BDSM (Bondage & Sadomasoquismo). En dicha escena tan solo es un presentimiento, una sospecha. Actos que normalmente pasarían de largo con un simple: "Qué tía más rara", pero que como casi todo en el film, tiene su explicación. Y más adelante, se confirman las sospechas. En su primera aparación, Bárbara aparece atando los zapatos a su marido Alfredo. Nos muestra como hace el nudo, el nudo, aunque no sea en una cuerda de nylón, se utiliza como simbología BDSM, el amo ata a la esclava, es una práctica habitual dentro del Bondage. Otro indicativo que nos muestra es la postura, el marido está sentado en la cama, con el torso descubierto y ella de rodillas frente a él, una postura natural en una relación de dominación y sumisión. Y, por último, Alfredo regala un collar a Bárbara, no se trata de un collar propiamente dicho, es más bien una cadenita con un colgante, pero que visto todo lo anterior puede simbolizar la propiedad de la esclava a su amo. La esclava pertenece a su amo, él la protege y ella se entrega en cuerpo y alma a él, la felicidad de ella pasa y depende de la de él. Podríamos comparar el collar en una relación BDSM a una alianza en un matrimonio convencional (mala comparación, lo sé) en lo que a unión entre dos personas se refiere.



No tenemos demasiados detalles acerca de la vida anterior de Bárbara (como de ningún personaje), así que una vez más, el director recurre a la imaginación del espectador para que saquemos nuestras propias conclusiones. Varios detalles dejan ver pinceladas de como han llegado a tal situación. El marido de Bárbara es psiquiatra, de carácter dominante como expliqué con anterioridad, lo que nos lleva a pensar, y esto es una interpretación puramente personal, que Alfredo conoció a Bárbara en el ámbito profesional, tal vez la conociera primero como paciente, y dado su carácter sumiso y su atractivo físico se sintiera atraído por ella. La conclusión a la que llego es que conoce (casi) todos los secretos de la personalidad de Bárbara, sabe que necesita sentirse dominada y también conoce el aire infantiloide e inestable de su comportamiento.


Ambos se necesitan mutuamente, aunque como dice él: "Tú me necesitas más" dirigiéndose a Bárbara, ella misma confiesa que la mantiene su marido, que no hace nada, textualmente ... Otro indicativo de su carácter sumiso. Varios acontecimientos ponen de manifiesto la complicada personalidad de nuestra protagonista, por un lado, vemos como su marido la obliga a medicarse, comprobando que traga las pastillas, lo que nos indica que está bajo tratamiento. En segundo lugar, durante la visita de unos amigos de Alfredo ocurre algo que hace le hace tomar la decisión de abandonarla, y por último, la reacción de ella ante el hecho de verse sola y abandonada es autolesionarse, e incluso un intento de suicidio, que a la postre, será el eslabón que una la vida y destinos de Luis y Bárbara, una vez más, el azar.




DAMIÁN, EL BUENAZO

Dos breves apariciones, que aunque son casi anecdóticas por su duración, nos ofrece una información muy útil sobre el personaje del viejo profesor. Ya teníamos prácticamente olvidada aquella primera escena del maestro con su alumna, y ahora nos vuelve a la memoria cuando vemos a Damián resolviendo un enorme puzzle en el salón de su casa. Parece realmente interesado en su tarea cuando lo interrumpe el teléfono, contesta de la manera que lo hace alguien que no está muy acostumbrado a recibir llamadas, y al otro lado responde una voz femenina, tan solo 3 palabras bastan para que Damián se venga abajo, parece que los demonios del pasado le visitan.


Llama la atención la decoración y el teléfono, una decoración antigua, y un teléfono que la mayoría de adolescentes no sabría utilizar. Luego entenderemos por qué esa decoración.
Terminadas esas dos escenas, el personaje no cobra importancia hasta que se avecina el desenlace, curioso una vez vista la película, como un personaje puede pasar de no tener apenas presencia a convertirse en el alma de la película. Por ello, hay que destacar la inmensa capacidad de José Sacristán para interpretar, soberbio.
Un actor que ha visto en su madurez la recompensa, uno de los pocos que no ha necesitado morir o exiliarse para generar admiración. Con ello, no quiero decir que antes de los 60 años no haya hecho buen cine, de hecho, me quedo con su "Carlos Galván"  en "El viaje a ninguna parte" y  su "Matías" en "Siete mil días juntos" en ambas a las órdenes de uno de los más grandes, Fernando Fernán Gómez. Simplemente pretendo exponer que a medida que ha ido madurando, los papeles han sido más interesantes y su labor más reconocida. Pero, ¿Qué hubiera pasado si José Sacristán hubiera sido francés? ¿Habría destacado en la nouvelle vague? ¿Y si hubiera nacido 20 años después? Se habría evitado un buen montón de películas insulsas a las que nos tenían acostumbrados en España durante los 60-70, ¿Cosa del Régimen? ¿Simplemente ha necesitado hacerse un hueco? No sé la respuesta, pero me quedo con la sensación de haber exprimido poco 20 años de talento.
Volviendo a Damián, con él se completa el puzzle del cartel y a él le corresponde el pedazo más grande, no es casual. Vemos a un hombre ya maduro saliendo de la cárcel ... ¿Cómo? ¿Un profesor de matemáticas en la cárcel? Sí, y además se ha "institucionalizado", como dice Morgan Freeman en la facilona y predecible "Cadena perpetua"

  Temeroso de salir de la cárcel  porque sabe que no está rehabilitado, lo sabe perfectamente, y así nos lo demuestra. Conocedor de su delicada situación y su debilidad, trata de llevar una vida tranquila, en su casa, decorada suponemos como hace un montón de años y sin que nadie se haya encargado de modernizarla y juntando las piezas de su puzzle.


El personaje de Damián, es un completo y absoluto interrogante, no sabemos  nada de él. Pocos datos que se limitan a que fue profesor, estuvo en la cárcel y haría cualquier cosa por Bárbara, así que una vez más, viva la imaginación de cada cual.




LOS ENEMIGOS DEL ALMA

Con ellos ensambla la acción el director: Mundo, Demonio y Carne. Son los 3 actos en los que Carlos Vermut divide la película, y que llevan directamente a desobedecer a Dios. Me encanta que la única mención religiosa sea ésta. En un cine más comercial y más a lo que nos tienen acostumbrados, Luis hubiera recurrido a la oración, e incluso buscara refugio en un guía espiritual por la enfermedad de su hija. Antes tales situaciones las personas reaccionamos de maneras muy diferentes, Luis prefiere una complacencia más terrenal. Cada uno de los enemigos está asociado con la presentación, desarrollo y desenlace de la película, quedando el Mundo asociado más hacia Luis y su hija y quedando Bárbara como una historia al margen de ellos, mientras que Damián ni siquiera está presente. 
El Demonio vendría marcado por el punto de unión entre las historias de Luis y Bárbara, el hecho que hace que ambas historias converjan es puramente casual. El director nos muestra todos los detalles de ambas historias, poniéndolas en contacto mediante hábiles saltos en el tiempo fáciles de identificar gracias a sucesos concretos, tales como la canción de la emisora de radio o incluso el puzzle de Damián.


En este apartado es donde podemos llegar a conocer mejor la vida pasada de Bárbara, un par de imágenes que desvelan una vida que no debe haber sido sencilla, y que damos por supuesto que no quiere volver a repetir, si fuera al contrario, no aceptaría el chantaje de Luis. Estas imágenes nos llevan de nuevo al sórdido mundo del BDSM, despejando cualquier duda que Bárbara realmente ha estado vinculada al mundillo.  











Un cuerpo repleto de cicatrices provocadas por su tendencia a autolesionarse y suponemos también a las prácticas continuadas del bondage. Deducimos que es así porque cuando se ve apurada ante la coacción y la necesidad de dinero no acude a ningún amigo, ni por supuesto su marido, acude a viejos contactos para ofrecerse como esclava a Amos Sadomasoquistas.
Explican claramente en qué consiste el juego, y cuales con las mejores maneras de aumentar la cantidad de dinero a percibir. A mayor nivel de tolerancia, más dinero. E incluso a nivel extremo, donde desaparece la safeword (palabra con la que la esclava pone fin al castigo). Otro acierto del director es no dejarse caer en el morbo de ver a Bárbara siendo castigada, o en actitud sexual. No es puritanismo ni mucho menos, es simplemente que si lo hubiera hecho hubiera distraído al espectador. Ahora que tan de moda se ha puesto el mundillo gracias a la infumable y aborrecible trilogía, parece que todas las almas curiosas y sedientas de sexo disfrazado se guían por el olor a fusta y grillete. Además, al no mostrar las sesiones, una vez más, el director se alía con la imaginación de espectador, hallando en ella la mejor escenografía.
Por último, llega la carne, el desenlace. El personaje interpretado por José Sacristán gana peso y acaba convirtiéndose en absoluto protagonista. Guarda lo mejor para el final, son sin duda los mejores 30 minutos de la película. Como antes he mencionado, es el personaje del que menos podemos deducir de su vida anterior. Un halo de misterio lo rodea, sabemos sin detalles por qué entró en la cárcel y por qué  volvería a entrar. No haré demasiados comentarios de esta parte del film por si algún insensato ha tenido el valor de leer hasta aquí sin ver la película. Destacar valentía de rodar un final como el de Magical Girl, cierto es que personalmente no soporto lo finales almibarados y éste se encuentra en las antípodas de serlo. Es tierno, a su manera, y descarnado para la mayoría. Solo añadir otro guiño de Carlos Vermut, que de una manera muy de Bergman, cierra el film, dos planos muy similares entre sí dan comienzo y final.














CURIOSIDADES Y DEMÁS TONTERÍAS


Para finalizar, me gustaría ahondar un poco más en que se trata de mis impresiones personales, que como siempre, pueden ser acertadas o no, pero por eso son personales, no tienen por qué coincidir con las de nadie. En alguna crítica que otra he leído que su estructura recuerda a Pulp Fiction, en mi opinión, se parece como un huevo a una castaña, no tiene nada que ver la estructura ni desde luego el estilo es el de Tarantino. Creo que lo único que tienen en común Quentin Tarantino y Carlos Vermut es que ambos son cinéfilos empedernidos, eso sí que salta a la vista. 
Me hubiera gustado tratar más a fondo determinados momentos de la película, y ha resultado muy difícil no hacerlo, pero tampoco quiero destriparla del todo si alguien por error entra y lee sobre ella. Destacar a modo de conclusiones diversos aspectos como la habilidad de Carlos Vermut para huir del melodrama sensiblero y ser capaz de rodar una película cuyos protagonistas no lleguen a despertar verdadera empatía por ninguno de ellos, así como ninguno de ellos se erige como un único protagonista (GRAN trabajo de los actores). Así como la implicación personal del director en el proyecto, no hay que olvidar que es director, guionista y montador del film, incluso los actores comparten nombre con los personajes (¿recomendación?). No sé si dar por buena una información leída, que es que los fondos para peli se consiguieron (en parte) mediante crowdfunding (si es así, me arrepiento de no haber contribuído). Dicho lo dicho ... Acabo de descubrir un director al que seguir la pista, y espero que igual que a mí, le haya ocurrido a más gente tras ver la peli, así que solo resta por decir ... Camarero, otro Vermut!